Método de Trabajo
La neurociencia cognitiva está ganando posiciones cada vez más fuertes dentro de la psicología, es de esperar que a corto plazo la ciencia desplace completamente los residuos supersticiosos que aún cargan las disciplinas de la conducta.
Existe un argumento simple e irrefutable para desterrar para siempre el mentalismo. Si la mente no fuera el producto de la actividad nerviosa sino que viniera de algún sustrato inmaterial, tendríamos que aceptar que de alguna extraña manera existe un flujo de energía hacia el universo. Tal afirmación es imposible ateniéndonos a las leyes de la física. Entonces si la conducta, la personalidad, las emociones e incluso los sentimientos son productos de la actividad de nuestras redes neurales, ¿por qué no tratar al cerebro como a otro órgano? De la misma manera que acudimos al gimnasio para fortalecer los músculos ¿no debiéramos cuidar nuestro órgano más importante? Del mismo modo en que interpretamos una mala digestión como algo pasajero, ¿no deberíamos conocer nuestras reacciones nerviosas al menos como conocemos nuestras digestiones?
Desde esta perspectiva, estrictamente científica y sobre la base de que la conducta es una consecuencia del sistema nervioso en el marco de un ambiente y a partir de tendencias biológicamente determinadas, ofrecemos dos productos novedosos:
1.- Chequeo psicológico para descubrir posibles vulnerabilidades personales y amenazas ambientales a la estabilidad bio-psico-social.
2.- Consejo y ayuda en la toma de decisiones, supone adecuar las decisiones al perfil, aplicar la ciencia y la racionalidad en los momentos importantes, aquellos que trascienden el presente y se convierten en condicionantes de futuro.
