Adaptación
Como mamíferos altriciales nacemos desprovistos de las capacidades necesarias para sobrevivir de manera autónoma. Dependemos del aprendizaje para adaptarnos a un ambiente cada vez más demandante. El siglo pasado ha resultado vertiginoso y éste, cuya primera década estamos agotando, resultará aún más apasionante si cabe. Cada vez necesitamos más instrucción, más habilidades sociales, mejor capacidad de análisis y planeamiento estratégico. Todo ello son habilidades dependientes del aprendizaje, todas escapan de la concepción innatista de la personalidad y la aptitud.
La posibilidad de afrontar retos y situaciones potencialmente estresantes escapan, generalmente, de las disposiciones heredadas para entrar en el terreno de las capacidades aprendidas.
